viernes, 28 de febrero de 2014

MÁS CARAS - CASI UN ENTC


Vaya dos mesecitos estos primeros del 2014, maldita sea, no es que no avance; es que casi no doy abasto a achicar agua.

Encima con la disculpa del carnaval de máscaras del ENTC, las palabras se me han vuelto juguetonas, y se me esconden, se me disfrazan, se tergiversan, se me polisemian, se me parten, se me juntan a su antojo y así no hay manera. Tanto, que en este juego del enredo, no he sido capaz de recogerlas a todas antes del cierre de la convocatoria y se han quedado fuera alborotando. Esto es todo lo que he conseguido hacer con ellas, pero ni yo mismo soy capaz de decir muy bien que es lo que digo.

Juzgar vosotros mismos.

Ilustración de Sara Lew para la mascarada de este
mes en Esta Noche Te Cuento.


Más caras

A la cena de boca, llave 
de las más caras, des 
con pensadas, des 
con centradas. 
Allá donde vas tardo en volver, sé, 
vaga tela al fin y al cabo. De la calle, 
él, al químico, recuerdo 
de una blanda mente en, cerrada,
escondida la palabra
en su barba cana
en su borda dura,
una barra basada, como
la otra. ¿Cuál? Quiera 
la suerte que sea para bien, venida,
a menos que, a más cara…


Pero si queréis disfrutar de un auténtico carnaval literario no dejéis de pasar por Esta Noche Te Cuento.



lunes, 24 de febrero de 2014

DESPOJOS


Cuando todavía era un mocoso colgado de las faldas de mi madre, o de mi abuela, pugnando la mayoría del tiempo por liarla allá donde me encontrara, recuerdo que, en el mercado, una de las paradas (aparte de la de los garbanzos cocidos, je je) donde no debían preocuparse de mí era la de los despojos. Despojos de aquellos tiempos en los que todavía esos puestos tenían un lugar preponderante dentro del mercado, ecos del aprovechamiento y de los gruñidos de estómagos que aún la sociedad de entonces recordaba con claridad (cerca estamos de volver a generar esos recuerdos, maldita sea). Me maravillaba aquel espectáculo de variedades cárnicas y nombres desconocidos y sugerentes.

Pues es con ese ánimo de casquería, de reciclaje, de poner en valor lo que algunos podrían considerar como un subproducto, pero que bien cocinado puede resultar saludable, nutritivo y hasta apetecible, que recopilamos más de dos centenares de relatos de setenta escritores diferentes, aderezados por otros tantos ilustradores. Relatos que no llegaron a la meta de la clasificación para el concurso Relatos en Cadena, de la Escuela de Escritores, con la Cadena Ser. Referente nacional en lo que a concursos de microliteratura se refiere.

Y aquí os presentamos el proyecto. En estos momentos en fase de buscar financiación a través de micromecenaje en la plataforma Lánzanos.





Acércate marcando sobre la imagen o siguiendo este enlace, pero no te despistes que nos los están quitando de las manos; en solo cinco días se ha conseguido la mitad de la financiación necesaria para arrancar la publicación.

Hay ocho modalidades diferentes de recompensa,a cual más interesante.

No te pierdas la oportunidad de darnos un empujoncito.


sábado, 22 de febrero de 2014

VIERNES CREATIVOS - EL PURGATORIO

Otra semana que Fernando Vicente nos propone una aventura creativa en su Bic Naranja



Viernes creativo: escribe una historia



¿Escribimos una historia para Humming, este video de Portishead ?




Fernando nos invita a dejar nuestras historias en un comentario en su entrada del blog, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.


Ahí va mi penitencia.


Purgatorio


Así que era esto, que es así como va la cosa ¿Por qué dirán que dura un instante? Reconozco pedazos de mi vida en este lugar, en finas virutas que flotan, ninguno en concreto, pero a la vez todos, no sabría explicar cómo. Un aire que ya he respirado antes, un olor, un dolor. Dolor. La punzada aguda en el pecho y de nuevo aquí sentado, y otra de mis mujeres que sube al escenario, y el resto repartido por las mesas. Hago un recuento rápido, tampoco me parecen tantas como para. No me parecen tantas. Intento alcanzarla una vez y explicarle, dos veces y a la tercera, vuelta a empezar.



jueves, 20 de febrero de 2014

CARBÓN

Relatos desencadenados 2013-2014


Imagen de
Biro-Art
Semana de pasar lista, de visitar desvanes, de ventanas abiertas y cerradas la que nos ha dejado la frase de Ernesto Ortega para la 17 del ReC. Aquí una muestra de mis maquinaciones.


Carbón

Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial, con sus accesorios de combate y el casco a juego. Reconozco que las Navidades, en general, no han vuelto a ser lo mismo desde entonces, pero no pude soportar que la alcahueta de la portera, el banquero del principal y el pirado del tercero fueran a tener esos fantásticos regalos y para mí, nada.


Ahora dos semanas para ver que hacemos con "tanto visitante inesperado".


martes, 18 de febrero de 2014

DOBLECES


A veces la vida se nos dobla y se nos desdobla y nunca sabemos de que lado del pliegue vamos a caer.


La imagen de aquí,
y aquí, por ejemplo,el libro, por si aún no lo leíste.


Dobleces

Cuatro años después Marcel Puig todavía añoraba las laderas pirenaicas en que se crió. Las amplias praderas y las, cada vez más escasas, ovejas a cuidar. Cuando no pudo aguantar más, un primo lejano, colocado en el gobierno autonómico, le había encontrado un trabajo en la brigada municipal de la capital catalana. Él hubiera preferido un puesto, por ejemplo, de forestal, que no le obligara a esta prisión urbana, pero por lo menos podía pagar las facturas.

Por los años al mando del tractor le había correspondido el volante del vehículo de limpieza, lo que le hacía las horas más cómodas. Más aburridas también.

La lanza de agua a presión correspondía a su compañero Marcos: treinta y pocos años y ensortijados cabellos de rastafari. Hoy golpeaba con el chorro, furioso, jirones de hojas de periódicos y varias bolsas de plástico, junto con los restos de un bocadillo envueltos en papel de aluminio. En su vida anterior había sido Ingeniero de Caminos. Con el principio del fin de la era del ladrillo, su intransigencia le hizo ser de los primeros en pagar el reajuste. Con todo pudo reorientar su carrera, antes que la avalancha de desempleados inundara el mercado de los trabajos menos deseados.

Abdu, a sus diecisiete años, había sido el orgulloso líder de su clan familiar, en una aldea a orillas del río Senegal. De aquel tiempo ya sólo le quedaba una cierta elegancia en el porte que, junto con su estatura, le había granjeado, en el comedor popular, el sobrenombre de Masái, incongruencia étnica que él no había tenido arrestos para rebatir.

Sirenas cooperantes habían cantado a sus oídos, en los meses que ellas llamaban verano, las beldades del viejo otro lado del mundo, casi sin querer, depositando en su cabeza unas cargas de profundidad preparadas para cuando llegara el momento. Cuando las cosas se pusieron feas de verdad, estalló. Asumiendo su responsabilidad, tres largos años de peregrinaje, mintiendo sobre el lugar, ocultando su origen para atravesar Mauritania; y mintiendo sobre el tiempo, ocultando su edad para no ser expulsado; le permitieron llegar y quedarse.

Ahora esquivaba, con habilidad felina, el vehículo municipal de limpieza y se refugiaba, en la oscuridad de un portal cercano, a engullir los restos de un bocadillo envuelto en papel de aluminio que habían sido depositados a sus pies hacía un instante. Los aullidos crecientes, provenientes del otro extremo de la calle, le hicieron recoger instintivamente el cuerpo.

Unos años antes de encontrarse en medio de la partida de insurrectos que se precipitaba por el callejón, huyendo del campo abierto; Jan había sido, cuando aún se hacía llamar Sr. Clos, una joven promesa de la élite financiera. Licenciado, tras mucho sacrificio, sobre todo económico y de sus padres, en una de las principales escuelas empresariales del país. En los buenos tiempos había ejercido de asesor de los tiburones que poco después lo habían devorado. Con las primeras nubes había preparado a sus clientes para lo que estaba por venir y había sufrido en sus carnes sus propios consejos. Ahora dedicaba esfuerzos, entre semana, a impartir nociones de autogestión y tácticas de guerrilla financiera en las comisiones de economía de las asambleas de la Plaza Cataluña; y a protagonizar escenas de persecución entre manifestantes y policías, los fines de semana, tal como le habían explicado sus mayores, pero al revés.

El grupo dobló la esquina.

A la zaga, un comando de gladiadores autonómicos, blandía sus argumentos, voz en grito, y recortaba ostensiblemente la ventaja. Eran profesionales y estaban bien preparados.

Ádam siempre se había considerado una persona comprometida. En tiempos había participado activamente en diferentes plataformas del 0,7%; había recolectado provisiones para los campamentos de Tinduf; incluso había trabajado, sobre el terreno, durante un par de años, en varios proyectos de cooperación en el África subsahariana.

Era de los habían entrado en el cuerpo por vocación de servicio, cuando aun no pesaba tanto la estabilidad del puesto en la motivación de los aspirantes. Con los años se había endurecido. Las cargas de una vida más madura le habían cambiado las prioridades, y ser lo bastante inteligente como para no demostrarlo, cuando era necesario, le habían permitido progresar. Había aprendido a adaptarse, había aprendido a obedecer, para seguir adelante.

Un poco más tarde, una periodista de la televisión nacional, que soñaba con sacarse de una vez el cartel de becaria, después casi tres años de patearse en directo la práctica totalidad de los rincones más sórdidos de la geografía patria, y de haber sorteado, a duras penas, las miserias de los laberintos de selección de personal, entrevistaba, con evidente frustración, a un humilde barrendero, para las noticias de la tarde, después de haber perseguido, infructuosamente, durante toda la jornada de protestas, al Responsable de Interior que, al parecer, se había refugiado en los dominios de un pariente lejano, en un pequeño pueblo del Pirineo.




Este cuentito, al que ya se le estaba pasando el arroz, ha encontrado acomodo en la convocatoria del certamen de relatos de Letra de Palo, puedes leerlo y comentar allí, siguiendo el enlace, y participar del mismo hasta el próximo día 28 de febrero clicando en la imagen.


sábado, 15 de febrero de 2014

VIERNES CREATIVOS - EL CIELO DE CRISTAL





Viernes creativo: escribe una historia


¿Escribimos una historia para este mural del duo polaco Etam Cru (increíble la galería de su página, imprescindible darse un paseo)?
Fernando nos invita a dejar nuestras historias en un comentario en su entrada del bic naranja, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.
Aquí la mía.
El cielo de cristal
Vivirás en un mundo de almíbar. Seré el pajarillo que te traerá alegre cuanto necesites, día tras día. Eres mi luz. Sólo existiré para colmarte. Nada te faltará, mi reina. Tus amaneceres serán de fresas mientras estés conmigo. Nadie te querrá nunca como yo. Lo sabes. Ah, (y cuidado con llevarme jamás la contraria)*.
* Por aclamación popular el final del cuentito pasaría a ser: "y cuidado con salirte del tarro". Je je.

Gracias Anita.


miércoles, 12 de febrero de 2014

ALTERADOS

Relatos desencadenados 2013-2014

Semana de tocar muchas teclas la 16 del ReC, aquí os dejo una suite en cuatro movimientos sobre el jardín que nos dejó Xavi Blanco la semana pasada.


Alterados

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola. Las cuerdas de las alteraciones se resistían a salir: aún colgaban por un lado y se aferraban al suelo. Esto hacía que todo el piano basculara peligrosamente en un equilibrio inestable. No hubo más remedio que podarlas, para regocijo de todos los alumnos de la escuela, que ya solo tendrían que aprenderse la escala de Do.

La canción del verano

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola; con el deshielo, le empezaron a florecer algunos instrumentos de viento, primero tímidamente, un pito aquí, una flauta dulce allá, para San José toda la copa estaba cuajada de trompetas. Probamos una polinización cruzada entre el piano y una melodía ligera, hubo que meterla, nota a nota, por los conductos, con unas pequeñas pinzas. A las trompas se les empezó a inflar la panza, señal que habíamos tenido éxito. A partir de ahí: regarlo con mimo, cantarle estándares y protegerlo de las críticas, a ver si este año no nos da un Georgie Dann.

Muerte natural

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola, bueno, más que brotar lo habían plantado desde este séptimo piso. Su mujer dijo que en un arrebato creativo la última vez que lo vio. Puede ser ¿Quién sabe?  Estos aristas modernos.  Me hubiera gustado creerla, pero la teoría perdió fuerza cuando se me ocurrió mirar debajo del piano.

Señora de Pérez

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola. No era la primera vez que pasaba algo así. 
—Mira cariño ¿no parecen como las teclas de marfil de un piano? —me decía mientras colgaba al sol, engarzados, los dientes que recogía en la consulta. Era cuestión de tiempo que uno se soltara y prendiera. Claro que, peor fue cuando le dio por compararlos con las cuentas de un rosario.


Y esta tarde a partir de las 17:30 en La Ventana de la Cadena Ser y con la Escuela de escritores, nueva fiesta despojada, entre los finalistas Calmercita Feroz.


¡Suerte fiera!