Relatos desencadenados 2013-2014
Pues acabar con los padres del ReC parece que no me ha servido para despertar a las musas, je je, a ver que pasa esta tarde. Dejo aquí las dos únicas salidas que le encontré. Y es que de entrada me molestan mucho las cosas que no se deben contar. A ver ¿Por qué narices no se deben contar?
He dudado mucho si publicarlas o no, pero amparándome en lo dicho hace un par de semanas, siento que debo hacerlo, je je, aun cuando ninguna de las dos me convencen en absoluto.
Ahí van, pues.
La buena educación
Y nunca le recordaba lo que no se debía contar, ni le repetía lo que no se debía pensar, ni le explicaba lo que no se debía saber, ni le exigía lo que no se debía tener, ni le mostraba lo que no se debía ver y, por lo mismo, no le avisó de aquello que no podía olvidar, no le mostró lo que no podía sacrificar, no lo adiestró para aquello de lo que no se podía defender, ni lo preparó para lo que no se podía prever.
La letra con sangre
Y nunca le recordaba lo que no se debía contar cuando iba a visitarlo los domingos, no hacía falta, no se puede contar lo que no se recuerda. 



