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domingo, 1 de marzo de 2015

TACO CALENDARIO DURAN 2015


Ya se puede encontrar por todas partes el "Popular taco calendario Duran" en su edición 2015.





Enormemente agradecido a Arantxa Lòpez y a Pere Romero, a los que tuve el palcer de conocer en la presentación, por la selección y publicación de este conjunto de micropensamientos donde comparto domingos con una gran cantidad de compañeros y amigos.

A mi me encontraréis algún domingo de abril, con tres micros, micros, que iré dejando, también por aquí, cuando corresponda.


lunes, 24 de noviembre de 2014

VERDE

Finalmente a la tercera fue la modesta vencida. Este cuentito ha sido seleccionado en el "III Concurso de Terror ArtGerust. Homenaje a Edgar Allan Poe", para ser publicado entre los 150 de la antología del concurso. La lista completa aquí, en ella algunos nombres conocidos y apreciados que creo reconocer (con tanto nick nunca se sabe, je je)






Verde

El pequeño que gambetea entre las piernas clavadas. A unos centímetros de la calzada, el grito desgarrado de la madre que inunda el espacio y consigue detenerlo por fin. A su alrededor señores y señoras, con carros y bolsas de la compra, inmóviles; encogidos los semblantes. Un grupo de chiquillas, camisa blanca con escudo y media falda tableada, en perfecta formación, consultando sus relojes inquietos. Hombres de maletín, visiblemente alterados, que reparten miradas a lado y lado de la avenida desierta. Todos esperando bajo un pesado manto de silencio. El semáforo de los peatones que cambió al verde hace rato, y nadie cruza.



Para leerlo en la web del concurso pincha el enlace. Hay también alguna otra propuesta presentada, que corrió peor fortuna, en una entrada anterior.




"Verde" ya está disponible en la antología de relatos del certamen "III Concurso de Terror ArtGerust. Homenaje a Edgar Allan Poe" que puedes adquirir aquí.




lunes, 24 de febrero de 2014

DESPOJOS


Cuando todavía era un mocoso colgado de las faldas de mi madre, o de mi abuela, pugnando la mayoría del tiempo por liarla allá donde me encontrara, recuerdo que, en el mercado, una de las paradas (aparte de la de los garbanzos cocidos, je je) donde no debían preocuparse de mí era la de los despojos. Despojos de aquellos tiempos en los que todavía esos puestos tenían un lugar preponderante dentro del mercado, ecos del aprovechamiento y de los gruñidos de estómagos que aún la sociedad de entonces recordaba con claridad (cerca estamos de volver a generar esos recuerdos, maldita sea). Me maravillaba aquel espectáculo de variedades cárnicas y nombres desconocidos y sugerentes.

Pues es con ese ánimo de casquería, de reciclaje, de poner en valor lo que algunos podrían considerar como un subproducto, pero que bien cocinado puede resultar saludable, nutritivo y hasta apetecible, que recopilamos más de dos centenares de relatos de setenta escritores diferentes, aderezados por otros tantos ilustradores. Relatos que no llegaron a la meta de la clasificación para el concurso Relatos en Cadena, de la Escuela de Escritores, con la Cadena Ser. Referente nacional en lo que a concursos de microliteratura se refiere.

Y aquí os presentamos el proyecto. En estos momentos en fase de buscar financiación a través de micromecenaje en la plataforma Lánzanos.





Acércate marcando sobre la imagen o siguiendo este enlace, pero no te despistes que nos los están quitando de las manos; en solo cinco días se ha conseguido la mitad de la financiación necesaria para arrancar la publicación.

Hay ocho modalidades diferentes de recompensa,a cual más interesante.

No te pierdas la oportunidad de darnos un empujoncito.


martes, 18 de febrero de 2014

DOBLECES


A veces la vida se nos dobla y se nos desdobla y nunca sabemos de que lado del pliegue vamos a caer.


La imagen de aquí,
y aquí, por ejemplo,el libro, por si aún no lo leíste.


Dobleces

Cuatro años después Marcel Puig todavía añoraba las laderas pirenaicas en que se crió. Las amplias praderas y las, cada vez más escasas, ovejas a cuidar. Cuando no pudo aguantar más, un primo lejano, colocado en el gobierno autonómico, le había encontrado un trabajo en la brigada municipal de la capital catalana. Él hubiera preferido un puesto, por ejemplo, de forestal, que no le obligara a esta prisión urbana, pero por lo menos podía pagar las facturas.

Por los años al mando del tractor le había correspondido el volante del vehículo de limpieza, lo que le hacía las horas más cómodas. Más aburridas también.

La lanza de agua a presión correspondía a su compañero Marcos: treinta y pocos años y ensortijados cabellos de rastafari. Hoy golpeaba con el chorro, furioso, jirones de hojas de periódicos y varias bolsas de plástico, junto con los restos de un bocadillo envueltos en papel de aluminio. En su vida anterior había sido Ingeniero de Caminos. Con el principio del fin de la era del ladrillo, su intransigencia le hizo ser de los primeros en pagar el reajuste. Con todo pudo reorientar su carrera, antes que la avalancha de desempleados inundara el mercado de los trabajos menos deseados.

Abdu, a sus diecisiete años, había sido el orgulloso líder de su clan familiar, en una aldea a orillas del río Senegal. De aquel tiempo ya sólo le quedaba una cierta elegancia en el porte que, junto con su estatura, le había granjeado, en el comedor popular, el sobrenombre de Masái, incongruencia étnica que él no había tenido arrestos para rebatir.

Sirenas cooperantes habían cantado a sus oídos, en los meses que ellas llamaban verano, las beldades del viejo otro lado del mundo, casi sin querer, depositando en su cabeza unas cargas de profundidad preparadas para cuando llegara el momento. Cuando las cosas se pusieron feas de verdad, estalló. Asumiendo su responsabilidad, tres largos años de peregrinaje, mintiendo sobre el lugar, ocultando su origen para atravesar Mauritania; y mintiendo sobre el tiempo, ocultando su edad para no ser expulsado; le permitieron llegar y quedarse.

Ahora esquivaba, con habilidad felina, el vehículo municipal de limpieza y se refugiaba, en la oscuridad de un portal cercano, a engullir los restos de un bocadillo envuelto en papel de aluminio que habían sido depositados a sus pies hacía un instante. Los aullidos crecientes, provenientes del otro extremo de la calle, le hicieron recoger instintivamente el cuerpo.

Unos años antes de encontrarse en medio de la partida de insurrectos que se precipitaba por el callejón, huyendo del campo abierto; Jan había sido, cuando aún se hacía llamar Sr. Clos, una joven promesa de la élite financiera. Licenciado, tras mucho sacrificio, sobre todo económico y de sus padres, en una de las principales escuelas empresariales del país. En los buenos tiempos había ejercido de asesor de los tiburones que poco después lo habían devorado. Con las primeras nubes había preparado a sus clientes para lo que estaba por venir y había sufrido en sus carnes sus propios consejos. Ahora dedicaba esfuerzos, entre semana, a impartir nociones de autogestión y tácticas de guerrilla financiera en las comisiones de economía de las asambleas de la Plaza Cataluña; y a protagonizar escenas de persecución entre manifestantes y policías, los fines de semana, tal como le habían explicado sus mayores, pero al revés.

El grupo dobló la esquina.

A la zaga, un comando de gladiadores autonómicos, blandía sus argumentos, voz en grito, y recortaba ostensiblemente la ventaja. Eran profesionales y estaban bien preparados.

Ádam siempre se había considerado una persona comprometida. En tiempos había participado activamente en diferentes plataformas del 0,7%; había recolectado provisiones para los campamentos de Tinduf; incluso había trabajado, sobre el terreno, durante un par de años, en varios proyectos de cooperación en el África subsahariana.

Era de los habían entrado en el cuerpo por vocación de servicio, cuando aun no pesaba tanto la estabilidad del puesto en la motivación de los aspirantes. Con los años se había endurecido. Las cargas de una vida más madura le habían cambiado las prioridades, y ser lo bastante inteligente como para no demostrarlo, cuando era necesario, le habían permitido progresar. Había aprendido a adaptarse, había aprendido a obedecer, para seguir adelante.

Un poco más tarde, una periodista de la televisión nacional, que soñaba con sacarse de una vez el cartel de becaria, después casi tres años de patearse en directo la práctica totalidad de los rincones más sórdidos de la geografía patria, y de haber sorteado, a duras penas, las miserias de los laberintos de selección de personal, entrevistaba, con evidente frustración, a un humilde barrendero, para las noticias de la tarde, después de haber perseguido, infructuosamente, durante toda la jornada de protestas, al Responsable de Interior que, al parecer, se había refugiado en los dominios de un pariente lejano, en un pequeño pueblo del Pirineo.




Este cuentito, al que ya se le estaba pasando el arroz, ha encontrado acomodo en la convocatoria del certamen de relatos de Letra de Palo, puedes leerlo y comentar allí, siguiendo el enlace, y participar del mismo hasta el próximo día 28 de febrero clicando en la imagen.


martes, 26 de noviembre de 2013

QUIERO PENSAR

Que finalizó el certamen Realismo Sucio de Artgerust, en homenaje a Bukowski, que la semana pasada salieron los ganadores, que podéis leer aquí, y que esta tarde han salido los seleccionados para ser publicados en la antología del certamen, y pues que me han cogido uno de los míos, aquí os lo dejo.



Quiero pensar

Que en cada traidor, se puede encontrar un valor; que en todo canalla, puede anidar un compromiso; que en el ser más detestable, puedes hallar belleza; en la mayor crueldad, un atisbo de ternura; en el abuso por el abuso, una mínima enseñanza, autoinfringida, si quieres; en el vicio virtud; en el fondo del pozo, suelo firme.
Quiero pensar, si no ¿qué esperanza me quedaría?



Más contento todavía, al conocer que compartiría esta publicación con algunos muy buenos compañeros de aventuras literarias, Puri Menaya, Nicolás Jarque, Igor Rodtem,... y alguno más que seguro que anda por ahí camuflado. 
Un lujazo.

Se añaden a la lista: Piel de retales, Pablo Vázquez,...



martes, 5 de noviembre de 2013

DESEMBARCO

Salió el resultado del "Pluma, tinta y papel" organizado por Diversidad literaria, y el jurado ha tenido a bien seleccionar mi desembarco entre los relatos que formarán parte de la publicación correspondiente. 
Una muesca más en la culata de mi lapicero, pequeña y humilde (estoy entre los cerca de 1100 seleccionados, de unos 3000 presentados), je je, pero muesca al fin y al cabo.

Este desembarco había amagado en producirse un par de veces, asomando la proa, en formato casi nano, en la pasada edición de las microjustas, y en los viernes creativos que nos propone Fernando Vicente (el escritor) desde su Bic Naranja, de hace unas semanas en que nos dejaba como inspiración una imagen de Fernando Vicente (el ilustrador) que parecía hecha para este relato, y que por cierto, me encanta, y aprovecho para apropiármela e ilustrar esta entrada.


Imagen de la serie Atlas de Fernando Vicente
Desembarco

Me detengo en la piel que te es frontera, la exploro, con oficio, cercando tus defensas, los puntos débiles en la orilla de tu playa. Acampo. Paciente, monto rigurosos turnos de guardia que te recorren el perímetro, esperando que la sed te venza, esperando que te traiciones, esperando el santo y seña.


lunes, 14 de octubre de 2013

INVERSIÓN TÉRMICA


Este martes, día 15, en Diarium, la librería especializada en microliteratura que han montado Mónica Senpere y Fernando Martínez, se presenta la exposición de fotografía "Llamando a las puertas del cielo" de Juan Muñoz.

Este texto acompañará a una de las imágenes, gracias Fernando por permitirnos participar de esta iniciativa.







Inversión térmica

La fiebre que inundaba tus entrañas ha reaccionado a mi gélido beso de recién llegado, provocando una lenta corriente de convección, que ha lanzado mis huesos hacia lo más hondo del valle que nos cobija, llevándose tus anhelos a la superficie, cruzándonos apenas en un instante espiral. 
Ahora con los primeros rayos de sol, es tu espíritu el que vuelve a evaporarse, remontando la ladera de nuestra existencia, mientras yo me quedo anclado en el cauce del arroyo que fue nuestra vida esperando que vuelvas e intercambiemos los papeles.


Si quieres saber más, mañana martes a las 20:00 en Diarium.


Aquí la imagen a la que acompaña el texto




sábado, 16 de marzo de 2013

MECANUSCRITO EN NATURALEZA MUERTA, CON HABITACIÓN DE HOTEL AL FONDO


Este relato ha sido elegido por el jurado del I CONCURSO DE RELATO BREVE "DEPENDE DEL PUNTO DE VISTA" organizado por ediciones centricíclopes y será publicado en la antología de cuentos que saldrá dentro de unos meses.



MECANUSCRITO EN NATURALEZA MUERTA, CON HABITACIÓN DE HOTEL AL FONDO

  
Uno no se muere de golpe, te vas muriendo lentamente hasta que un día el saldo no da ya para seguir vivo, simplemente es eso. A veces ocurre que el tránsito es tan sutil que uno no se da ni cuenta. A muchos, incluso, nos cuesta ubicar el momento exacto en que el contador hizo clic.

No consigo llegar tarde, sólo moderadamente tarde. Maldito lugar, desatendido por un salvaje Cronos, más preocupado por la cuitas de sus vástagos que de sus obligaciones.

Inevitablemente, la maquinaria se pone en marcha como una enorme rueda de molino que gira y gira, lenta pero implacable. Eso pienso, dentro del gran coche negro que me recoge en el hotel. Antes la ducha perezosa, después de renunciar a desayunar, desayunar a las ocho de la tarde. Nunca consigo ingerir nada antes de la primera copa.

Después las luces, vuelvo a estar sobre el escenario, y vuelven las luces.

Vuelve esa sensación, como la que tendría un tubérculo al que arrancaran de la tierra demasiado pronto. Aun no estoy listo. Aun estoy desnudo.

Y así desnudo debo exponer mis vergüenzas. Durante una hora y media exhibo mis miserias de cadáver a una jauría enfebrecida de creyentes. Para ellos soy como un pedazo de roca dorada, extraído del fondo de una mina, al que las luces arrancan brillantes destellos.

Siempre la misma rutina: renacer de química y ginebra; recomponer los pedazos; subir a escena; morir; velatorio de cava y plañideras de quince años, a veces de camino a otro santuario, a veces en el mismo; para volver a renacer…

Decían que al aceptar el final, podíamos abandonar este limbo y seguir camino hacia no sé que luz, pero no es así. Las luces llevan a ningún sitio, noche tras noche.



sábado, 24 de noviembre de 2012

TRA(d)ICIONES

Este relato ha sido seleccionado, como finalista del "Certamen de Novela Negra" de Artgerust, para formar parte de la antologia que se publicará en breve.


Supongo que estoy muerto.

Tengo una cierta conciencia de mi cuerpo, como un eco, pero ningún control sobre él. Estoy estirado, boca arriba. Siento una claridad lo bastante intensa como para atravesar mis párpados cerrados, pero el frío acerado que me recorre la espalda, me indica que no estoy en un hospital, pese al fuerte olor a desinfectante, o al menos no en la parte del hospital que se encarga de los vivos.

Tranquilo Morgan, de peores hemos salido.

Acuérdate de la encerrona de la banda de los gemelos Liebzeit, o los tiempos en que trabajábamos el barrio chino, los viejos tiempos. Buenos tiempos. Duros, pero uno sabía a qué atenerse. Los buenos eran buenos, y los malos éramos malos. Salvajes, pero con un código de honor...

Unos dedos se posan sobre el esternón de Morgan, y una cuchilla recorre el camino entre sus costillas. No hay dolor.

... hoy todo es tan confuso.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

E.U.R.E.K.A.

He esperado a tener el libro en mis manos para publicar este post, y finalmente ayer lo recibí.

Os presento EUREKA, un relato sobre el fin y el principio del mundo, homónimo al libro de Poe (y que recomiendo), del que me atrevo a incluir la introducción. Este relato ha sido seleccionado como finalista, para ser publicado en la antología del Certamen S.O.S 2012, convocado por “la cesta de las palabras”.


EUREKA

Con verdadera humildad, sin afectación y hasta con un
sentimiento de temor, escribo la primera frase de esta
 obra, pues de todos los temas imaginables acerco al lector
 al más solemne, al más amplio, al más difícil, al más augusto.
E.A.Poe



Recortada sobre un fondo de cristalera gótica, luz morada del ocaso, la silueta encorvada del viejo creador martillea una vieja Underwood. Blanca la barba y   largos los cabellos, raídos, que desprenden, al contraluz, destellos de vieja plata bruñida, formando una especie de aura.


A cada golpe se agitan los cabellos, y un leve rumor, en el estremecimiento de mil galaxias inalcanzadas se siente, removiendo, en lo más atávico del espíritu de los sensitivos. A cada palabra mil mundos contrayéndose hacia un mismo destino.


En la segunda página el cielo se cubre de masas celestes plegándose, fatua luz de mil soles colapsando. La física newtoniana confirmándose y negándose indistintamente, simultáneamente, en trayectorias imposibles.


En la tercera los seres, aun salvajes, habitantes del planeta, aun sensibles, perciben ya claramente el significado del todo. Corren a refugio, o se suicidan en masa. Hasta los propios árboles parecen querer huir y se revuelven. Los que pueden sueltan sus hojas, que se arremolinan enfebrecidas, que se lanzan contra el miedo, queriendo escapar del suelo, queriendo escapar del cielo.


En la cuarta una lluvia de asteroides, sílice y hierro encendidos. Hielo y fuego. Ahora los seres huidizos, los árboles, las hojas embravecidas, son teas ardientes en cientos de espirales columnas, ciclópeas, que se alzan vertiginosamente para precipitarse golpeando la tierra con furia y volver a iniciar el enloquecido ciclo, empujados por la fuerza de todos los mares vaporizados en un instante.


En la quinta los efectos gravitacionales ya son perceptibles para todos. Las construcciones más sólidas se desploman, se abren gargantas por doquier que engullen montañas. Nuevas montañas surgen del interior de la tierra. Toda la superficie es barrida por el fuego, el fuego es devorado por la tierra y vuelve a brotar.


En la sexta todo vestigio del hoyar humano en este universo ha desaparecido ya, la materia se confunde en sus formas, y nuevos estados de la misma se aparecen y se destruyen ante los ojos. La presión se hace insoportable


Sobre las últimas líneas de la séptima, el propio santuario vuela, piedra a piedra, en pedazos girando alrededor, elevándose sobre un vórtice de energía infinita.


Con las últimas letras el absoluto converge hacia este último centro.
El dedo y la máquina deletreando la definitiva.


(tap) E...


(tap) U...


(tap) R...


(tap) E...


(tap) K...


(tap) A...


Concentrándose, comprimiéndose en un único punto, adimensional, de negritud que lo contiene todo.



Esta, y otras publicaciones de "la cesta de las palabras" se pueden ver aquí

viernes, 27 de julio de 2012

EL CONSTRUCTOR DE CATEDRALES

Relato publicado en la antología Misterios para el sueño, como finalista del concurso organizado por "la cesta de las palabras" en el 2011.


EL CONSTRUCTOR DE CATEDRALES


Como tantas otras noches, desde hacia un tiempo, el ya no tan joven aprendiz de maestro de obras, seguía allí después del cierre.

En el pueblo opinaban que era afortunado por trabajar en un lugar tan especial, cargado de esa magia que da lo desconocido, pero él que ya conocía las miserias de esas catacumbas de poder, ambiciones y traiciones, no podía estar de acuerdo con esa afirmación, aunque aun ofreciera, complaciente, a sus vecinos, una media sonrisa a sus alabanzas.

Si bien era cierto que en la tranquilidad de esas horas el ambiente se cargaba de un cierto encanto, la monumentalidad del espacio al influjo de las sombras que se alargaban rápidamente, le sobrecogía. Y en esa inmensidad le asaltó el miedo al encontrase, a oscuras, a solas consigo mismo.

Deseó que los abominables monstruos que presagiaba el escenario desataran su furia. Que de los lúgubres rincones de la intrincada arquitectura se precipitaran las pétreas gárgolas convertidas a su forma viva arrasando la geométrica fábrica a su paso. Que se abriera la tierra bajo sus pies. Que en ensordecedoras jaurías brotaran del suelo temibles bestias del Apocalipsis, solo descritas en las febriles visiones proféticas de los enfermos, y que asolaran la tierra. Que del abismo surgiera el fuego exterminador, para sentirse partícipe de un terror colectivo, apacible.

Pero solo hubo silencio. Y en su soledad, a oscuras, se quedó, sin amparo, a merced de sus cotidianos miedos, banales, pueriles, terribles.



jueves, 26 de julio de 2012

Diario de a bordo, fecha interestelar 3298-GFD-34:45

Este relato fue publicado como finalista en el libro recopilatorio del I Certamen de Microrrelato de Ciencia Ficción convocado por la editorial ArtGerust el 2011.


Diario de a bordo, fecha interestelar 3298-GFD-34:45

Despierto, hora de costumbre.
La soledad de la nave me sobrecoge, como todas las noches.
Tras mi desayuno de cereales liofilizados, deshidratado de leche y protocafé, me reincorporo a mi puesto.
El libro de ordenes de hoy, enviado desde la base central del sistema por transmisión neuronal, se empieza a colar en mis sentidos, aun aturdidos a la espera del efecto de la cafeina sintética.
Para hoy: salvar de la extinción un centenar de especies, endémicas de un satélite cercano, en peligro por la radiación de los restos del campo de asteroides HKD-1025.56.02; y anular, mediante el inversor de materia, la amenaza de un agujero negro, desestabilizador de toda la galaxia en un futuro remoto, ante la previsible evolución de una estrella naciente.
-¡Bah! Más de lo mismo.
Tras la tediosa jornada finalmente amanece. Deshidratado de leche calentito y a la cama.
Sueño con una apasionante vida de administrativo en una oficina gris terrestre a principios del siglo veintiuno.






miércoles, 25 de julio de 2012

Oración

Poema finalista del Certamen homenaje a Miguel Hernández (1910-2010) Artgerust, publicado en el libro recopilatorio por la misma editorial.


ORACIÓN

A la luna venidera

le pido, a la luna

mañanas de estrellas

desfallecidas

de surcar noches

completas

de calor y caricias

satisfechas

de amigos y risas

eternas

de vino y espinas

agudas

de taberna y rosas

bendecidas

de pura experiencia

colmadas

de vida.

 


Con la punta de los dedos

 Este es el primero de mis relatos que vió la luz en papel.
"Con la punta de los dedos" forma parte, como finalista del I Certamen Erótico-Romántico (2010) convocado por Artgerust, del libro recopilatorio publicado con una selección de los relatos presentados.

CON LA PUNTA DE LOS DEDOS

Con la punta de los dedos de pintar sonrisas me recorres, hasta que no puedo contenerme y explotamos en la risa cómplice que llena la habitación.
- Esto no es serio - te digo - así no. Mientras nos fundimos en un nuevo abrazo.
Volteándonos me adueño de tu torso y mis manos exploran tu vientre hasta donde su curva se hace urgencia y caricia, mientras los besos se pierden por los relieves de tu pecho, por el hueco de mi nuca, por el lóbulo de tu oreja. Hasta confundirnos, mezclados, revueltos; hasta fundirnos, excitados, desbocados; hasta la celebración; hasta casi poder tocar la meta, juntos… y despierto.
Ahí estás.
Perfilada en la tenue luz que se filtra por la ventana, tu espalda, que he de volver a recorrer en suave caricia, como un susurro táctil, casi sin tocar. Suspiras girándote hacia mi perezosa, y al contraluz, intuyo tu sonrisa.
-Buenos días- y entonces comienza.
Con los dedos de pintar sonrisas me recorres…

 
El libro se puede adquirir a través de la propia página de Artgerust.
Enlace a la librería de Artgerust