Aquí un despojo viajero que acabó desprendiéndose de la frase de inicio que tanto le pesaba y probó suerte por otros caminos, con más miedo que vergüenza, o era al revés.
Malas cartas
El león se llevó el valor, la fuerza fue para los osos, al pavo real le tocó la vanidad, al búho la inteligencia, la memoria se la llevaron los elefantes y así se fue haciendo el reparto hasta que sólo quedamos nosotros en la cola. Era bien entrada la noche cuando echó mano al zurrón. Ya no quedaba nada dentro. Nos miró y viendo nuestros rostros enrojecidos por el largo día pasado al sol nos sentenció: por haber llegado los últimos, cada vez que algo, o alguien, os recuerde a este momento, se os sonrojaran las mejillas, y así seréis.
Esta tarde en el ReC final mensual, aún estás a tiempo de votar tu favorito en la página de la Escuela de Escritores.




